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PRESENCIA

Desde tiempos inmemoriales, las flores, los cristales, las pie­dras preciosas y las aves han tenido un significado especial para el espíritu humano. Al igual que todas las formas de vida, son, lógicamente, manifestaciones temporales de la Vida y la Concien­cia. Su significado especial y la razón por la que los seres huma­nos se han sentido fascinados y atraídos por ellas pueden atribuirse a su cualidad etérea.

Cuando el ser humano tiene un cierto grado de Presencia, de atención y alerta en sus percepciones, puede sentir la esencia di­vina de la vida, la conciencia interior o el espíritu de todas las criaturas y de todas las formas de vida, y reconocer que es uno con esa esencia y amarla como a sí mismo. Sin embargo, hasta tanto eso sucede, la mayoría de los seres humanos perciben solamente las formas exteriores sin tomar conciencia de su esencia interior, de la misma manera que no reconocen su propia esencia y se limitan a identificarse solamente con su forma física y psi­cológica.

La presencia de alguien se siente cuando la gente guarda silencio si habla, le citan frecuentemente, le preguntan su opinión, es algo más que el respeto. El respeto se puede conseguir mediante el temor, o la posición social o económica, la presencia no.


Una persona que tenga presencia o la busca se distinguirá:
  • No busca la aprobación de los demás.
  • Sabe cuales son sus objetivos y cómo puede alcanzarlos.
  • La más importante, es muy consciente de sus limitaciones y sabe esconderlas.
  • No tiene como principal objetivo agradar.
  • Actúa de forma poco convencional.
  • Sabe de lo que habla y esto requiere de mucho trabajo previo. Antes de hablar, ya ha valorado las consecuencias.
  • Son orgullosos.
  • Cuidan su vestimenta y formas. Visten con ropa de marca, corbatas, trajes.
  • Mantienen siempre la seriedad, evitan entrar en debates jocosos o bromas.
  • Cuando van a dar su opinión buscan el momento propicio, esperan a que todo el mundo haya hablado y calle, carraspean para hacerse un hueco y se pronuncian buscando las palabras más adecuadas.
  • Actúa con determinación, aunque internamente tenga dudas. Si fracasan, ignoran esta situación por completo como si no hubiera pasado, no se lamentan de la misma.
  • No tratan con condescendencia, ni miran con suficiencia a su entorno, tratan a todos por igual.
  • Añaden información a las conversaciones, aportan valor interesante.
  • Tienen en consideración el resto de opiniones.
  • No rellenan silencios.
  • Son conscientes del presente y de lo todo lo que está ocurriendo en ese momento, perciben y tienen alta sensibilidad a las señales y gestos de personas.
La presencia es un estado temporal que se adopta en determinados contextos. El estado temporal de la presencia se sube o baja en función de las circunstancias. Por ejemplo, en una reunión laboral con proveedores, puede que al principio interese bajar la presencia para que el o los interlocutores se sientan a gusto, como si estuvieran con amigos en una cafetería, y así animarles a que compartan toda la información de la empresa. Pero una vez que ya tenemos lo que buscamos, y necesitamos ajustar las condiciones de suministro, podemos aumentar el nivel de presencia para hacerlo sentir incómodo y que ceda en la negociación.
La presencia se suele subir en determinadas situaciones como estas:
  • Reunión en el trabajo con tus superiores
  • Conoces a los padres de tu pareja
  • Tienes un cargo que requiere autoridad (policía, juez, médico) o necesitas convencer a alguien de algo (comercial, consultor).
  • Necesitas presencia para marcar tu territorio e indicar a los que te rodean quien manda y dicta las normas.
  • Para indicar que controlas la situación.
  • Para reinvindicar tu independencia y libertad.
  • Para captar la atención de un grupo de personas. La gente sigue a los lideres y una cualidad de estos es la presencia. Esto no quiere decir que aquella persona que tenga presencia sea un líder, se requieren otros valores adicionales.
  • Necesitas esconder tus limitaciones y aumentas tu presencia para incomodar a la otra parte, y así evitar preguntas incómodas o situaciones que no sabes resolver.
  • Contrarrestar algún complejo con alta presencia, por ejemplo, un superior de poca estatura que mantiene alta su presencia para ganarse respeto.
Una persona buscando presencia puede excederse y pasar a ser arrogante. La falsa presencia se puede distinguir:
  • Alguien quiere esconder sus limitaciones aumentando la presencia para incomodar a la otra parte y evitar preguntas o situaciones incómodas.
  • Pomposo y pedante, aporta información a la conversación pero sin tener una relación directa, pretender hacerse los interesantes. Son los típicos “listillos”
  • Interrumpe a los demás
  • Hace valer su opinión por jerarquía, no por razonamientos.
  • Siempre tiene la última palabra.
  • Si se va en grupo, siempre es el que va delante o el que ha cedido el paso.
  • Tratan al resto con condescendencia
  • Miran con suficiencia a su entorno. 


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Florecer

Recibo hoy de mi guía: Jesús Gómez -Pastrana



Carl Jung decía: “Nacemos originales y morimos siendo copias”. Sin embargo... hay quienes no. Cuidado: no siempre están a la vista; a veces pasan inadvertidos, o ni ellos mismos lo saben. Es más: puede que, siendo diferentes al mundo, se sientan más bien “fallados”... algo así como un fraude, un error de la especie. Hasta que un día (casi siempre en la mitad de la vida) algo les hace intuir la verdad: como una semilla dormida en la nieve despertada por un haz de luz, sucede que el gesto de alguien, un libro, una palabra, o el dolor macerado y tranmutador... les cambia el punto de vista desde el cual se miraban a sí mismos.

Toda flor, fueron secreto un día. Florece a partir de hoy.

Crecimos aprendiendo a sospechar de quienes somos. Hay a quienes les ayudaron en el asunto ciertas etiquetas que les pegaron mal en la frente (o, peor, en el pecho): “inadecuado”, “depresivo”, “edípico”... Pero... ¿Quién había detrás de la etiqueta? ¡Una semilla con miedo a “brotarse”! Hasta llegar, con suerte, a confiar en nuestra capacidad de hermosura. En esa instancia uno asume que sí puede vivir como original de sí mismo: desiste de ser copia, de imitar para encajar. Nadie resulta un fraude si es quien es, sin pretender ser lo que no.

Entonces: hace falta un pacto de confianza. Dejar de sospechar de quienes somos, de achicarnos para caber en ese tarrito hecho en serie al que nos confinaron. De nosotros depende trasplantarnos a tierra plena para ejercer la audacia de ser individuos. Y ser individuos no es ser individualistas: es ser enteros, para ser con todos. Cumplirnos la promesa que nos hicimos antes de nacer. Para eso vinimos!

Leonor Bravo, poeta ecuatoriana, lo dijo así:

Todo fruto
toda flor,
fueron secreto un día.
Semilla enterrada
en la necesidad.
Secreto de tu vida
florece a partir de hoy.
Sé voz, color y canto.
Sé en toda dirección.
Alumbra al mundo con tu vida.
Que desde ahora nadie
se pierda más de ti.