Con celos y a lo loco!

 


Los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio.

Michel Eyquem de laMontaigne



Cuando una persona está celosa, es por miedo. Miedo a no ser 

Esta reacción de tu mente es instantánea, no eres consciente de la velocidad de 4.000 pensamientos dolorosos por segundo y sus consecuencias en tu cuerpo, si lo fueras, jamás te dejarías arrastrar a semejante suplicio,¿no es así?

Los celos desencadenan en tu cuerpo una múltitud de punzadas hientes en el abdomen, que aceleran tu ritmo cardíaco y atacan a tu estabilidad mental. Además, las reacciones mental y emocional se retro alimentan por lo que es casi heróico llegar controlar una situación de celos.

La buena noticia es que sabiendo esto, cuando te veas en una situación de este tipo, podrás acordarte de que sigues siendo, estas aquí, no vas a ir a desaparecer, vas a crecer y superar esta batalla.

Hablando de la apasionante metafísica, incluyo en los males de D Celos, que tiene una vibración muy baja y además magníficamente intensa, por lo que sirven de alimento y retrasan tu evolución.














Cuando te ataque D. Celos, repite para tí todo el tiempo que necesites:

"Esta realidad no va conmigo" 




  



Momentos de enfado




De todas formas, a veces será mejor descargar el enfado que quedárselo dentro. Me digo a mí misma tras haber soltado innumerables despropósitos por mi boca.

Tras el huracán es dudoso que esa terapia sea eficaz de modo general. No está nada claro que descargar el enfado tenga efectos liberadores. 

Lo normal es que el hecho de dar rienda suelta a nuestro enfado, aunque al principio parezca proporcionar un cierto alivio o satisfacción, haga poco o nada por mitigar sus efectos. Es verdad que hay excepciones, y a veces resulta necesario expresar con rotundidad nuestra indignación, e incluso puede resultar sumamente pedagógico (por ejemplo, para restaurar la autoridad, o para mostrar la gravedad de una situación); sin embargo, dada la naturaleza altamente inflamable de la ira, eso es mucho más difícil de hacer que de decir: mantenerse dentro de los límites razonables de un enfado es algo que a pocas personas les resulta posible. 

Las mayoría de las veces –casi todas–, descargar el enfado nos lleva a decir y hacer cosas de las que –si somos sinceros con nosotros mismos– nos habremos arrepentido al poco tiempo. En los momentos de enfado se piensan, se dicen y se hacen cosas que producen heridas que a veces no tienen arreglo, o al menos tienen un arreglo difícil.

Conocerte bien requiere Valentía y Humildad

Cuando comienzas tu búsqueda personal, es muy probale que encuentres y descubras cosas de tí mismo que no te gustan, que te espantan. Todos tenemos un lado oscuro, es intrínseco a nuestra condición e inevitable, por lo tanto lo mejor es que no te condicionen tus descubrimientos personales, unicamente acéptalos, ámalos y sigue adelante, como consejo te diré que tu lado oscuro solo puede afectarte si te identificas con el

Por ejemplo, si alguien te dice algo que te duele y comienzas a sentir la ira en tu estómago, no te conviertas en la ira, acepta que estás sintiendola y respira profundo, muy pronto desaparecerá.   

Nuestro corazón –ha escrito Susanna Tamaro– es como la tierra, que tiene una parte en luz y otra en sombras. 

Descender para conocerlo bien es muy difícil, muy doloroso, pues siempre es arduo aceptar que una parte de nosotros está en la sombra. 

Además, contra ese doloroso descubrimiento se oponen en nuestro interior muchas defensas: el orgullo, la presunción de ser amos inapelables de nuestra vida, la convicción de que basta con la razón para arreglarlo todo. 



El orgullo es quizá el obstáculo más grande: por eso es preciso valentía y humildad para examinarse con hondura.

VALENTIA Y HUMILDAD